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INICIO OPINIÓN     Lunes, 16 • Agosto • 2010
Cristal Estándar

Paisanos a la deriva

 

"La diplomacia te saca de un problema en el que el tacto te hubiera evitado meterte"

Brian Bowling
 
 

La migración de mexicanos a Estados Unidos es un fenómeno que involucra dos sociedades y que tiene lugar en momentos concretos del desenvolvimiento histórico de ambas. Al estudiar el fenómeno se deben tomar en cuenta la situación mexicana y estadounidense, así como las interrelaciones entre ambas en cada etapa histórica.

Es ampliamente aceptado que el fenómeno se relaciona en cuanto a los elementos de carácter interno se refiere, con la situación que guarda el empleo. El origen del problema es el escaso nivel de desarrollo alcanzado en muchas zonas del país y la baja posibilidad de crecimiento.

Es un problema heredado de tiempo atrás en el que el rezago económico obligaba a buscar un lugar en la industria ferrocarrilera, minera, agrícola, etc. De un país en el que esos empleos no eran ocupados por nacionales (de EEUU).

Es este tema el que he escogido porque representa una problemática de primer orden, es decir, el principal tema a tratar por jefes de gobierno de ambos países es el migratorio, desplazando otros como los tratados internacionales como el NAFTA; además es importante señalar que actualmente las divisas provenientes del vecino del norte constituyen la segunda fuente de ingresos del país.

Mientras que Estados Unidos ha promovido mayores lazos comerciales, políticos y de inversión con México, ha tratado en vano de contener el flujo de mano de obra a través de la frontera. Empezando con las medidas drásticas contra la inmigración ilegal tomadas a mediados de los ochenta, el gobierno norteamericano ha impuesto pesadas regulaciones sobre los patronos estadounidenses y ha aumentado dramáticamente el gasto en patrullaje fronterizo. A pesar de dichos esfuerzos agresivos, la política fronteriza estadounidense ha fracasado en detener el flujo de trabajadores indocumentados que ingresan al mercado laboral de Estados Unidos.

Hoy en día 8 millones de personas viven en EEUU sin documentos legales, y cada año el número aumenta en un estimado de 250.000, conforme más personas entran al país o permanecen una vez que sus visas expiran. Más de la mitad de los inmigrantes que ingresan y los que ya están aquí vienen de México.

Una consecuencia trágica de la supresión policial ha sido el desvío de los flujos migratorios de unos pocos puntos de paso tradicionales y urbanos a zonas rurales más esparcidas-para frustración de los residentes de dichos lugares y peligro mortal de los inmigrantes. Antes de dichas medidas enérgicas, la gran mayoría de los mexicanos entraban a través de tres puertas urbanas: San Diego, California, y El Paso y Laredo en Texas. En respuesta a las nuevas imposiciones fronterizas de la administración Clinton en 1993, los patrones migratorios cambiaron a áreas rurales remotas, tales como la frontera entre México y Arizona, en donde las patrullas están más dispersas pero las condiciones son más peligrosas.

El desvío del flujo les ha provocado dolores de cabeza a los estadounidenses que viven en esas áreas, ya que los inmigrantes invaden sus fincas, perturban al ganado y destruyen la propiedad. Sin embargo, las consecuencias han sido mortales para más de 2.000 inmigrantes que han perecido desde 1995 debido al calor y la deshidratación en áreas remotas del desierto o en camiones sellados.

Las leyes inmigratorias estadounidenses chocan con la realidad económica, y ésta última está ganando la batalla. La inmigración desde México es conducida por una disparidad fundamental entre la demanda creciente por mano de obra poco calificada en Estados Unidos y la disminución de la demanda doméstica para llenar dichas labores. El Departamento de Trabajo de Estados Unidos estima que el número de trabajos en la economía de este país que requieren de poca capacitación incrementará de 53.2 millones en el 2000 a 60.9 millones en el 2010, un incremento neto de 7.7 millones.

Mientras tanto, la oferta de trabajadores estadounidenses dispuestos a realizar dichas labores continúa cayendo, en parte debido al envejecimiento de la fuerza laboral y al aumento de los niveles educacionales. Para el 2010, la edad media del trabajador estadounidense será de 40.6 años, mientras que la proporción de hombres adultos nativos sin título colegial continua desplomándose: de más de la mitad en 1960 a menos del 10% hoy en día. Es de entender que estadounidenses más viejos y educados tengan mejores cosas que hacer con su tiempo laboral que lavar ventanas, ser meseros o trabajaren lavanderías.

Los inmigrantes mexicanos proveen un recurso listo para llenar dicho vacío. Aún así, la ley migratoria no provee de un canal legal mediante el cual trabajadores inmigrantes poco calificados puedan entrar a Estados Unidos a satisfacer la demanda. El problema de fondo que enfrentan nuestros paisanos radicados en USA en la realidad viene a complicarse con la situación de narcotráfico en nuestro país poniéndolos a la deriva a consecuencia de una mala política exterior, es decir, por un lado tenemos la mal llamada "guerra" contra los carteles de la droga en la cual el gobierno de la republica mexicana se ha sometido por completo a las directrices de la casa blanca a tal extremo que todos los días se cometen violaciones a las garantías individuales por parte de fuerzas federales y la actuación del presidente Calderón ha sido muy tibia.

COMENTARIOS: enriquejavier_cr@yahoo.com

Twitter: @cristalazo

Acerca del autor:

Lic. Enrique Javier Cruz Romero

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