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Emiten la "Declaración de Mérida", donde advierten sobre cambio climático

El cambio climático representa el desafío ambiental más importante que enfrentan todos los países del mundo, ante cuyos efectos las naciones de Mesoamérica presentan una alta vulnerabilidad ecológica, económica y social. Por ello, asumen la urgente necesidad de actuar conjuntamente en sus áreas protegidas, corredores biológicos y su conectividad, con medidas y acciones para su mitigación y adaptación a sus impactos adversos, promoviendo iniciativas regionales de cooperación.
Así quedó asentado en la "Declaración de Mérida", documento suscrito por las autoridades ambientales de Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá y República Dominicana, reunidas en Yucatán con motivo del III Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas (III CMAP).
En el documento, que fue presentado en la ceremonia de clausura del III CMAP por Javier Arias, Ministro de Asuntos Relacionados con la Conservación del Ambiente y Administrador General de la Autoridad Nacional del Ambiente de Panamá, se establece que una gestión proactiva y sólida de las áreas protegidas debe considerarse como el sustento primordial para la conservación de los ecosistemas y su biodiversidad.
"Las áreas protegidas representan un instrumento estratégico indispensable para el desarrollo social y económico en Mesoamérica, dados los retos globales y ante los procesos de adaptación y mitigación al cambio climático", se establece en el documento.
Las naciones participantes en este Congreso Mesoamericano acordaron ampliar y fortalecer el Sistema Centroamericano de Áreas Protegidas y promover el establecimiento de un sistema mesoamericano de áreas protegidas y conectividad y gestionar los recursos financieros, humanos y técnicos para su instrumentación en el marco de la cooperación entre los países mesoamericanos.
Coincidieron también en apoyar iniciativas de cooperación para la gestión de áreas protegidas binacionales o multinacionales, corredores biológicos terrestres, acuáticos y marinos y zonas de conectividad ecológica entre dos o más países que le den viabilidad a los ecosistemas.
Acordaron también promover como región ante los diferentes foros mundiales y regionales que los sistemas de áreas protegidas deben ser parte fundamental de cualquier estrategia regional en materia de cambio climático para asegurar acciones concretas de adaptación y/o mitigación y disminuir la vulnerabilidad de ecosistemas y territorios críticos, con la finalidad de reducir los riesgos de poblaciones humanas asociadas con los espacios protegidos y de aquellas establecidas en zonas de alto riesgo.
Asimismo, establecer una red regional de gestión del conocimiento sobre incendios, deforestación, vulnerabilidad de especies, impacto del cambio climático en biodiversidad marina y terrestre, abundancia y distribución de especies y restauración de ecosistemas.
Decidieron también promover y reforzar en el marco de las legislaciones nacionales respectivas el reconocimiento y respeto a las culturas y los derechos de los pueblos indígenas originarios y afrodescendientes sobre el territorio, los sitios sagrados y los sistemas de propiedad colectiva y derechos consetudinarios.
Reconocieron la contribución que hacen los diferentes propietarios privados, sociales y organizaciones de la sociedad civil a los sistemas nacionales de áreas protegidas y a la conservación de la biodiversidad y de los servicios que se brindan mediante la creación de corredores biológicos, lo que hace necesario consolidar instrumentos de financiamiento para la conservación de la biodiversidad en áreas protegidas, en coordinación con las agencias internacionales de cooperación y financiamiento.
Las naciones mesoamericanas coincidieron también en la necesidad de fortalecer los esfuerzos regionales y nacionales en la gestión sostenible de las áreas protegidas como instrumento de política y pilar fundamental para contribuir en la meta de biodiversidad del 2010 de reducir el ritmo de pérdida de biodiversidad e instar a la cooperación internacional a reforzar su colaboración para alcanzar la meta señalada más allá del 2010.
Asimismo, expresaron su beneplácito por el hecho de que la región mesoamericana albergará la Décimo Sexta Conferencia de las Partes (COP16) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la Sexta Reunión de las Partes del Protocolo de Kyoto, "así como manifestar nuestro compromiso de respaldar a México durante el proceso preparatorio de estos eventos".
Las autoridades de las naciones de México y Centroamérica reconocieron que los países de la región se encuentran en un proceso dinámico de integración económica, social y ambiental, por lo que reafirmaron su "voluntad de conseguir juntos y fortalecer una estrategia de gestión ambiental regional en torno a las áreas protegidas, con la finalidad de alcanzar un desarrollo sostenible basado en la cooperación, la autodeterminación, los acuerdos y alianzas, el consenso y la justicia social".
Finalmente, se informó del interés de Costa Rica por realizar el IV Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas en el año 2013.
Así quedó asentado en la "Declaración de Mérida", documento suscrito por las autoridades ambientales de Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá y República Dominicana, reunidas en Yucatán con motivo del III Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas (III CMAP).
En el documento, que fue presentado en la ceremonia de clausura del III CMAP por Javier Arias, Ministro de Asuntos Relacionados con la Conservación del Ambiente y Administrador General de la Autoridad Nacional del Ambiente de Panamá, se establece que una gestión proactiva y sólida de las áreas protegidas debe considerarse como el sustento primordial para la conservación de los ecosistemas y su biodiversidad.
"Las áreas protegidas representan un instrumento estratégico indispensable para el desarrollo social y económico en Mesoamérica, dados los retos globales y ante los procesos de adaptación y mitigación al cambio climático", se establece en el documento.
Las naciones participantes en este Congreso Mesoamericano acordaron ampliar y fortalecer el Sistema Centroamericano de Áreas Protegidas y promover el establecimiento de un sistema mesoamericano de áreas protegidas y conectividad y gestionar los recursos financieros, humanos y técnicos para su instrumentación en el marco de la cooperación entre los países mesoamericanos.
Coincidieron también en apoyar iniciativas de cooperación para la gestión de áreas protegidas binacionales o multinacionales, corredores biológicos terrestres, acuáticos y marinos y zonas de conectividad ecológica entre dos o más países que le den viabilidad a los ecosistemas.
Acordaron también promover como región ante los diferentes foros mundiales y regionales que los sistemas de áreas protegidas deben ser parte fundamental de cualquier estrategia regional en materia de cambio climático para asegurar acciones concretas de adaptación y/o mitigación y disminuir la vulnerabilidad de ecosistemas y territorios críticos, con la finalidad de reducir los riesgos de poblaciones humanas asociadas con los espacios protegidos y de aquellas establecidas en zonas de alto riesgo.
Asimismo, establecer una red regional de gestión del conocimiento sobre incendios, deforestación, vulnerabilidad de especies, impacto del cambio climático en biodiversidad marina y terrestre, abundancia y distribución de especies y restauración de ecosistemas.
Decidieron también promover y reforzar en el marco de las legislaciones nacionales respectivas el reconocimiento y respeto a las culturas y los derechos de los pueblos indígenas originarios y afrodescendientes sobre el territorio, los sitios sagrados y los sistemas de propiedad colectiva y derechos consetudinarios.
Reconocieron la contribución que hacen los diferentes propietarios privados, sociales y organizaciones de la sociedad civil a los sistemas nacionales de áreas protegidas y a la conservación de la biodiversidad y de los servicios que se brindan mediante la creación de corredores biológicos, lo que hace necesario consolidar instrumentos de financiamiento para la conservación de la biodiversidad en áreas protegidas, en coordinación con las agencias internacionales de cooperación y financiamiento.
Las naciones mesoamericanas coincidieron también en la necesidad de fortalecer los esfuerzos regionales y nacionales en la gestión sostenible de las áreas protegidas como instrumento de política y pilar fundamental para contribuir en la meta de biodiversidad del 2010 de reducir el ritmo de pérdida de biodiversidad e instar a la cooperación internacional a reforzar su colaboración para alcanzar la meta señalada más allá del 2010.
Asimismo, expresaron su beneplácito por el hecho de que la región mesoamericana albergará la Décimo Sexta Conferencia de las Partes (COP16) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la Sexta Reunión de las Partes del Protocolo de Kyoto, "así como manifestar nuestro compromiso de respaldar a México durante el proceso preparatorio de estos eventos".
Las autoridades de las naciones de México y Centroamérica reconocieron que los países de la región se encuentran en un proceso dinámico de integración económica, social y ambiental, por lo que reafirmaron su "voluntad de conseguir juntos y fortalecer una estrategia de gestión ambiental regional en torno a las áreas protegidas, con la finalidad de alcanzar un desarrollo sostenible basado en la cooperación, la autodeterminación, los acuerdos y alianzas, el consenso y la justicia social".
Finalmente, se informó del interés de Costa Rica por realizar el IV Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas en el año 2013.
Comentarios de los lectores Agrega tu comentario
Felis Magaña
20•Mar•2010 15:57 Hrs
Lo primero que debería cambiar es la actitud de los medios frente a esta clase de notas. Una información tan crucial e importante debería destacarse desde la página principal, no en el apartado de "salud y belleza"... ¿que es eso?
JOSE M. Diaz Rubio
23•May•2011 08:25 Hrs
Estamos contribuyedo al cambio climático con el alto grado de deforestación que se da en la ciudad de MERIDA, tantos y tantos nuevos fraccionamientos, sin áreas verdes y nos estamos convirtiendo en una ciudad de asfalto y concreto, donde esta la conciencia de los desarrolladores de fraccionamientos y el consentimiento de nuestras autoridades. En mi juventud, veíamos arboles y vegetación acompañadas con veletas, ahora vemos, tinacos y tinacos y techo sin ningún árbol entre casa y casa. SI NO ACTUAMOS AHORA, QUE VAMOS A HEREDAR A NUESTROS HIJOS Y NIETOS, UNA CIUDAD CON TEMPERATURAS DE 45 y HASTA 50 GRADOS EN POCOS AÑOS.

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